viernes, 26 de julio de 2013

EL ALPINISTA

El Señor de la ilusión no fue feliz hasta que consiguió llegar a la cima.
Unas veces tropezaba en el camino y se lamentaba de su desdicha, otras, el trayecto se le antojaba demasiado monótono, el resto, la inclinación era excesiva y los esfuerzos parecían ser en vano pues no alcanzaba a ver el final del recorrido. Eran numerosas las curvas, ante cualquier paso desacertado podría precipitarse al abismo, pero él anduvo con cuidado, despacio, “más vale tarde que nunca” pensaba el aventurero. En diversas ocasiones estuvo tentado por la opción de dar media vuelta y retornar al punto de partida, mas al imaginar el descenso, un impulso interno sobresalía y le motivaba sobremanera, impidiéndole rendirse.
En los últimos escalones, ya agotadas las fuerzas, recibió el empujón definitivo de un amigo. Agradecido, le tendió la mano y le invitó a subir a la cúspide con él, su cúspide. Nadie más había a su lado, pero no se sentía solo.
Desde lo alto, saludó orgulloso a los envidiosos que esperaban ver su caída y regocijarse de su fracaso, aquellos que no confiaron en su capacidad de logro y no le alentaron cuando decidió emprender el ascenso y aguardaron abajo para decir algo así como “te lo dije… sabía que no lo conseguirías…pobre iluso… vive por encima de sus posibilidades…es un fracasado…”

-         ¡Miradme, lo he conseguido! -Les gritó a todos ellos-

Como respuesta alcanzó a oír sus murmullos. Algunos decían que se le había subido la altura a la cabeza, otros que aún había muchos que estaban por encima de él, que simplemente había tenido suerte…Ya nada de eso le importaba, que otros cargasen con sus pesares…
Él, había llegado a su meta y era feliz…

12 comentarios:

  1. Jaj, creo que no es difícil encontrar paralelismos con algo similar que nos haya podido pasar a algunos: alcanzar algo que nos costó mucho. Sin embargo, el alpinista halla la felicidad de su sueño quedándoselo para sí mismo más que compartiéndolo.
    Muy emotivo, saludos!

    ResponderEliminar
  2. Bueno, lo comparte con aquel que confió en él y le impulsó a subir...quizás el alpinista pensó que cuando los demás le viesen arriba se alegrarían y se animarían a subir a su lado (por eso les saluda) pero ocurre todo lo contrario. Raramente la gente se alegra de los logros y la dicha de los demás, por triste que parezca tendemos a menospreciar sus méritos, ¿por envida tal vez? . Por suerte, no siempre es así; los amigos de verdad siempre están ahí, en el momento oportuno, cuando más se les necesita. Cuando queremos conseguir algo, lo esencial es confiar en uno mismo y ser feliz cuando el esfuerzo se ve recompensado, haciendo lo que nos gusta y con lo que disfrutamos, al margen de lo que los demás piensen, porque las críticas siempre estarán presentes :) Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  3. En cierta forma me recordó a lo que escribí de la escalera mecánica, pero con un tono más positivo. Buen texto.

    ¡Abrazos!

    ResponderEliminar
  4. Recuerdo aqui a Alberti, o al menos a mí me lo ha recordado:
    Deseando juna cosa parece un mundo, luego que se consigue tan solo es humo...

    Me quedo por aquí.
    Invitada quedas a mi blog si te gusta lo que lees quédate.
    Abrazos y suerte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario y por la invitación a tu blog, me he pasado y me han encantado los relatos que he leido, ya me hice seguidora. Un abrazo

      Eliminar
  5. Recorriendo blogs un poco al azar, a veces me encuentro con algunos como el tuyo, en los que vale la palabra. Leí un par de entradas y me gustó, más cuando vi el dibujo de Juanlu, un querido amigo.
    Con tu permiso, me anoto.
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Humberto, entré en tu blog y que decir...es un honor contar contigo entre mis seguidores, te sigo desde ya. Un abrazo

      Eliminar
  6. He encontrado tu blog gracias a HUmberto y que puedo decirte...
    te pongo en mi lista de los blog que sigo con frecuencia... gracias por aceptarme en el face.
    saludos
    carlos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Carlos, al igual que a Humberto, todo un privilegio para mi. Un abrazo

      Eliminar
  7. Una triste realidad mas común de lo que creemos... Ciertamente es difícil imaginar que alguien de los que consideras "tu gente", aquellos con los que has crecido y compartido momentos buenos y no tan buenos no celebren de corazón tus logros personales. Por un olvido, despiste, equivocación o la razón que ellos quieran hacernos creer... Nada mejor que mostrarles a esos "desconfiados" que nuestra meta esta alcanzada, el éxito logrado y por tanto el objetivo cumplido. La gente de verdad sabrá reconocer tu esfuerzo y dedicación por el trabajo bien hecho ademas de animarte a seguir creciendo. Lectura obligada para muchos sin duda. Un abrazo! Richi

    ResponderEliminar
  8. Y aun asi...quizas aquellos no han llegado a su verdadera meta. El si llegó a la suya.La felicidad de uno no puede ser comparada con la de los demás.Muy bello lo que escribes. Me quedé por acá.te invito a que me visites.Un calido saludo.

    ResponderEliminar
  9. Bonito relato lleno de optimismo y superación. Tú estás subiendo tu propia montaña, seguro que llegarás a la cima, mientras tanto disfruta de la escalada y de los que van a tu lado .

    ResponderEliminar