miércoles, 10 de julio de 2013

LETARGO

Un hombre de este curioso planeta, soñaba con algo tan extraordinario, que al despertar, rabioso ante la monótona realidad que le esperaba para torturarle, volvió a apretar los ojos con todas sus fuerzas, buscando en la ceguera algún resquicio de su fantasía…nada encontró, y no se conformó.
Siguió en la cama a la espera de caer nuevamente dormido. Y así, permaneció días y noches, pasando del sol a la luna y de la vigilia al sopor, sin percatarse del paso del tiempo. Era un oso que hibernaba, un gusano pernoctando en la larva.
Para cuando su cuerpo se hubo fusionado con las sábanas, cuando la cara pasó a formar parte de la almohada, cuando sus articulaciones perdieron la costumbre de moverse y se camufló en la estancia con el color pálido de su piel, fue consciente de la ironía de su destino. Cayó en la cuenta de que en la prisión de su quimera, se habían esfumado sus problemas, sí, pero con ellos, se le había escapado la inigualable aventura de vivir…
La alcoba se le antojó más fría que el abrazo de una suegra…

3 comentarios:

  1. Es lo que suele pasar con la ignorancia. Las personas son felices; pero a pesar de que la realidad puede ser cruda, siempre sera mejor vivirla.

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    1. Gracias Erick por comentar, como bien dices, es mejor vivir la realidad por muy dura que sea a dejar que el tiempo pase entre sueños, porque los sueños, sueños son...de nosotros depende que se hagan realidad y para eso hay que vivir y luchar...Un abrazo

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  2. Estupendo relato, donde se nos anima a vivir, sean cuales sean las consecuencias.
    Como siempre que escribes nos sorprendes, a pesar de tu juventud ,estás llena de sabiduría.

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