sábado, 14 de septiembre de 2013

EL URÓBOROS

Que me lleven los demonios si miento, en la última vuelta casi alcancé a tocar el cielo, desde arriba se veían multitud de lucecitas en el suelo, como pequeñas luciérnagas en movimiento…resulta curioso, es algo así como, cuando desde abajo, contemplas las estrellas del firmamento y las sientes distantes, mas nunca alcanzas a imaginar cuan lejos están ciertamente. No sabía que en la tierra también existiesen los luceros, aunque son disímiles y artificiales, no forman constelaciones, o quizás si, eso deberán pensar los dioses, acostumbrados a la magnitud de la feria…y grité con el aire asfixiado de mi aliento seco, me sentía tan válido que el vértigo me soltó la mano y no sé lo que dije, sólo grité y el aire me trajo de vuelta la exclamación, como en respuesta a una pregunta que nunca formulé. Era un ave libre y satisfecha, sin obstáculos ni barreras en el camino, ya se terminaba el paseo y cuanto había descubierto en él nadie podría arrebatármelo…
Es todo tan diferente cuando giras, que incluso se me antojó pensar que la noria era como la silla de ruedas que me lleva en volandas, como la vida misma: el rotor de un eje…

6 comentarios:

  1. Simplemente precioso ! en tu linea... enhorabuena !

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  2. Me gustó tu escrito, pero hay un pasaje que me resultó intenso y de contundente metáfora: que el vértigo te suelte la mano deja una sensación muy intensa al borde de los ojos, que tarda en penetrar, pero lo hace con fuerza y belleza.
    Un saludo.

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    1. Muchas gracias Navegante Del Alma. Excelente tu blog, entré y me fascinó desde aquí lo recomiendo a todos los que me leen. Un fuerte abrazo.

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  3. Precioso micro, es curioso ver "la vida" desde varias perspectivas y las semejanzas que alcanzas ante diferentes dimensiones. Pero sin duda algo se advierte común a todas esas miradas: El mundo no está quieto, tiene vida. Un abrazo.

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    1. Gracias Lumi, efectivamente, como bien dices, el mundo no está quieto, tiene vida. Me encantó tu comentario. Un fuerte abrazo

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