domingo, 3 de noviembre de 2013

CONTRA EL VIENTO



Aferró el manillar con ímpetu y decidido aceleró. Sintió como ella se ceñía a su cuerpo, le rodeaba la cintura y posaba la cara en su espalda.
Sus mentes habían ascendido a un nivel adimensional donde sólo estaban los dos en la moto, echando un pulso a la fuerza del viento, apagando el frío de la velocidad con la pasión de sus cuerpos fusionados.
Los cascos establecían las trincheras de los besos imposibles.
Volaban en la carretera desierta, acercándose al destino de un paraíso incierto.
No huían de la sociedad, no se conformaban con eso, querían evaporarse en el universo…

2 comentarios:

  1. Hola Ana. Hasta ahora, me gusta lo que voy leyendo. Un saludo a ti y a Córdoba, mi esposa nació en Peñarroya-Pueblonuevo.

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    1. Muchas gracias Jose, me alegra que te guste. Precioso Peñarroya. Un abrazo

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