miércoles, 26 de febrero de 2014

TOCADO Y HUNDIDO



Querida mortal:

Me cortan hoy las blancas alas y me las tiñen de luto, desterrado pero vivo, para condenarme, dicen, al peor de los infiernos. Tocado y hundido.
Azabaches mis plumas, nublada mi mirada, oscura mi sombra y mi figura, apuñalado mi corazón de traidor en esta noche de sinrazón, en un reino de leyes injustas. Desciendo de las alturas con la conciencia tranquila.
No sé por qué será, que para mí, a pesar de lo que digan, es la tierra el paraíso, y no hay Edén más bello que la cama en la que cada noche por tus dulces sueños velo; que del color de tus ojos no hay tono comparable allá en los cielos. No eres error, eres sagrada confusión.
Las llamas del averno no me queman ni me hieren. Yo ardo en el calor de cada rincón de tu cuerpo, en cada uno de tus dorados cabellos, en tus suspiros ávidos de deseo, en la santa cruz que forman tus brazos abiertos, en la divinidad de tus senos, en las cálidas aguas plateadas de tu media luna, en el interior de tu alma, mujer de fuego. Irresistible tentación, bendita imprudencia, perversa loba con piel de cordero. Tocado y hundido en tus besos.
Es pecado al parecer…no lo entiendo, mas ni me importa ni quiero. Y me pregunto: ¿hay algo más puro y sincero que nuestro amor verdadero? ¿será que perdí la cordura y loco desespero? tal vez así sea, quizás estaré ciego, narcotizado, pero en mis delirios y en mi ceguera me siento libre y sereno.
Otros habrá que pequen de ineptos y tiranicen los sentimientos, llenos de odio, movidos por el egoísmo, ansiosos, embusteros, corruptos, obsesionados por  el dinero, matando por alcanzar la gloria, esa de la que yo reniego. Tocados y hundidos serán todos ellos, sin remedio ni consuelo.
El arco no se rebeló. A mi mismo me apuñalé con un dardo del amor, cansado como estaba de repartir flechas entre los inmunes al poder de la pasión.
Tocado y hundido. En poesía me transmuto, verso, rima, metáfora, moraleja, paradoja, mito y leyenda. Negro, apagado, encadenado, deslucido… En las tinieblas te espero…

Cupido ángel caído 


Texto: Ana C. Salazar Yuste
Ilustración: Rafael Martínez Alcalá

4 comentarios:

  1. Una vez más,gracias por hacernos vibrar tras leerte. Un placer encontrarte.

    ResponderEliminar
  2. Acaricio la tentación de entender ese sentimiento... El exilio es un módico precio por experimentar ese mundo.
    ¡Magnífico una vez más Ana!

    ResponderEliminar
  3. Deja que mis versos cobijen tu piel, que protejan tus labios de un beso olvidado.... Me ha gustado que antes de escribir, se me ocurrió lo que he escrito al principio.

    ResponderEliminar
  4. hola! vengo del grupo Anaquel Literario, ya te sigo ^.^)
    este es mi blog http://lacalaveraintelectual.blogspot.com/

    ResponderEliminar