lunes, 17 de marzo de 2014

TIGRE DE BENGALA




El tigre de bengala tiene en los ojos la fuerza de su mirada, la de aquel macho intemperante que exige promesas, sin prometer nunca nada.
Hay de todo en la jungla enramada, mas los de esta raza, tienen en las garras la fiereza de su alma y en el pelaje el suave de su piel celada, cobriza, casi opacada, ideal disfraz que le enmascara.
Los dientes afilados, voraces fauces de carnívoro hambriento, así como su cuerpo candente que ansía alimento, salivando al contemplar las puertas abiertas de cualquier templo donde aplacar la bravura que le vuelve ciego, imprudente, un insensato loco exasperado, de corazón rayado y sangre caliente.
Posesivo señor de la maleza, dueño alabado de la manada. Cuidado, no te interpongas hembra, no hay nada que sus aventuras detenga. No te pongas a su altura, pues si él luce  por su arrojo alta la cabeza, a ti al hacerlo la piara te sentencia y te desprecia.
Ambos salvajes son, felinos nacidos para vivir en libertad, mortales capacitados para rastrear hasta encontrar, en cualquier rincón de la selva, una inofensiva presa.
Que nadie les juzgue, está en su naturaleza…



1 comentario:

  1. Esa fiera mamífera parece un peluche de algodón, abrazos Ana

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