jueves, 24 de octubre de 2013

DE AMALIA Y SU SER



Cuando sale la luna, Amalia no es Amalia.
La menuda mujer, abandona el cascarón perecedero donde habita su alma de mortal, dejando atrás las ataduras del hogar, los miedos por el qué dirán, las inseguridades de su cuerpo y el peso de la edad.
La mariposa sale de su larva y admira sus alas, que lejos queda la vida de gusano; su cuerpo nació para elevarse, no para arrastrarse longevamente a ras de tierra.
Su amante espera una noche más, para quemar su delirio hasta evaporarse; su corazón indomable late con frenesí, anhelando la entidad candente al otro lado de la pantalla virtual. Aguarda, con impaciencia, las palabras embaucadoras de manos desconocidas, que guían su imaginación por caminos nunca transitados.
Asciende a un universo adimensional donde deja de ser Amalia para mudarse a su otro yo: la perversa Úrsula, deseada por los hombres, amada en la ceguera de la distancia.
No es cenicienta y nunca lo será. En una vuelta de tuerca, su hechizo se hace realidad al caer la media noche, con años de retraso y con el rostro surcado de arrugas, pero es entonces cuando ilusionada, luce radiante los zapatitos de cristal.
Comienza el baile; el príncipe entra en la sala. Con sus dedos sobre el teclado, el galán susurra a su oído un mensaje febril, desde el otro lado del océano. No puede sino sonrojarse ante el verso musical de un poema compuesto por él, para ella:
Un otoño más resisten las hojas en nuestro árbol; mecidas por el viento, dibujando cabriolas, posadas en la añoranza como una pluma en el tintero. Así, amada mía, te siento mas olerte no puedo, te escucho aún cuando reina el silencio, te reflejas en mis ojos mas a verte nunca alcanzo. Y no me importa porque sé, Úrsula mía, que tú permaneces aquí en mi pecho y por eso, un otoño más, hacerte feliz espero”.
Y Úrsula deja de ser Úrsula al leer ese nombre ideado, ese personaje idílico a la par que ficticio que no es Amalia, y Amalia llora por no ser Úrsula. No es una mariposa, ni un gusano, es una araña que queda atrapada en su propia tela, una tela de ensueño y anhelo.
Todo es posible, pensó el gusano al ver sus lindas alas de mariposa; todo es posible, piensa Amalia ahora que es Amalia, porque es ella la que está con él, en ese instante, en ese universo internáutico, formando un compuesto legendario unido por el destino,  o por un hechizo, o por el otoño, o por la imaginación, o por la angustiosa soledad, o por las fronteras abiertas de las nuevas tecnologías, o quizás por un poco de todo…

viernes, 18 de octubre de 2013

BAILE DE SALÓN



Un, dos, tres, al compás de la bachata, contonea sus caderas. Un, dos, tres, movimientos febriles de dos cuerpos encajados, perfectos pasos contados. Un, dos, tres, la cadencia se acelera, la música en sus labios se enciende. Un, dos, tres, vueltas y cabriolas en el baile sensual, el final se acerca, el placer se siente. Un, dos, tres, bachata culminada entre alientos agitados en la pista blanda de pulcras sábanas regadas y ambiente candente.
Un, dos, tres, con el vals se duermen sin dejar de abrazarse y en sueños bailan un bolero de amor, una cumbia de ilusión, un cha-cha-chá de contento, un merengue de júbilo, un pasodoble de dicha, una salsa de deleite y cada noche, un tango de pasión…

miércoles, 2 de octubre de 2013

EL BESO



Hay cosas en la vida, que aún cuando cambian los tiempos, aún cuando cambian las modas, aún cuando todo se va perdiendo, como fósiles inmortales que marcan un antes y un después, permanecen.
Hay cosas en la vida…hay una cosa en la vida… que vence a todo mal, a todo caos, a toda decadencia, como un superpoder, como una estrella en un cielo encapotado o un secreto revelado, que puede remover los pilares de la tierra y hacernos estremecer.
Hay cosas en la vida… hay una cosa en la vida… hay un beso en la vida… en los labios, con o sin lengua, en el cuello, en la mejilla, ya sea el primero o el último, hay besos que nunca se olvidan…