martes, 19 de noviembre de 2013

AMOR GALÁCTICO



Hay un firmamento que no ha sido creado por ningún ser omnipotente, ni por una gran explosión. Hay una nebulosa entre tú y yo, repleta de microscópicos planetas, un cosmos extraordinario que forma un conjunto universal, que realiza dos movimientos referentes a nuestro amor.
En rotación, giramos sobre nosotros mismos, sobre nuestro propio eje de unión, que no es sino la firmeza de dos almas articuladas mediante un conjunto de puntos que establecen una línea finita de polo a polo, de mirada a mirada.
Como un único planeta esférico, rodamos alrededor de la órbita elíptica de nuestra pasión etérea, nos trasladamos de beso a beso, de un abrazo a una caricia, de un susurro a un gemido, de un lado de la cama al otro…
En ese universo que nos separa no hay cosas brillantes como una estrella, ni espacio vacío como la nada, ni satélites o astros, solo somos tú y yo encerrados en nuestra burbuja astral… y el resto del mundo en otra dimensión de extraterrestres y astronautas…

domingo, 10 de noviembre de 2013

EL LUNAR



         - ¿Me regalas uno?
         - ¿Cuál?
        - Éste, el más brillante de toda la constelación, el idealmente torneado, el que ilumina tu mejilla y me guía en la oscuridad de la noche
         - Sí, es para ti, llévatelo en suaves caricias y guárdatelo en un beso
       - Ya está, ya quedaste atada a mí por siempre mujer, me entregaste la llave de tu alma, ya está marcado tu rostro con la divina ofrenda y aquí quedo encerrado eternamente en tu mirada, me verás en él, cada vez que vislumbres el lunar que ahora me pertenece…


Frente al espejo hoy se resigna. Entre arrugas sigue allí, habiendo pasado los años y más de media vida, no consiguió encontrar maquillaje capaz de cubrir con olvido los recuerdos del crepúsculo en el que concedió, embriagada del primer amor como estaba, la virginidad de su cuerpo, la inocencia de su juventud y el lunar de su mejilla…

domingo, 3 de noviembre de 2013

CONTRA EL VIENTO



Aferró el manillar con ímpetu y decidido aceleró. Sintió como ella se ceñía a su cuerpo, le rodeaba la cintura y posaba la cara en su espalda.
Sus mentes habían ascendido a un nivel adimensional donde sólo estaban los dos en la moto, echando un pulso a la fuerza del viento, apagando el frío de la velocidad con la pasión de sus cuerpos fusionados.
Los cascos establecían las trincheras de los besos imposibles.
Volaban en la carretera desierta, acercándose al destino de un paraíso incierto.
No huían de la sociedad, no se conformaban con eso, querían evaporarse en el universo…