sábado, 7 de febrero de 2015

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA. LA PARTE POR EL TODO

Ejercicio: El defecto. Describe los rasgos de un personaje a partir de alguna tara física.


DOS
Ana Cristina Salazar Yuste

Inclinó la botella y apuró las últimas gotas de ron. El vidrio se escurrió de su mano izquierda y cayó a sus pies; un cúmulo de basura lo amortiguó. Tambaleándose llegó hasta la ventana y allí, como cada noche, halló sus viejos prismáticos del ejército en el alfeizar.
Por inercia se palpó el muñón, tal vez con la esperanza perenne de que la amputación fuese un desvarío, una pesadilla de la que poder despertarse. Pero no, se maldijo para sus adentros cuando sus dedos repasaron la fea y áspera costura de su codo.
Enfocó los binoculares hacia el edificio de enfrente.
Vamos, pequeña, ¿dónde andas hoy? murmuró.
Y como en respuesta, una luz se encendió en la penumbra de la noche, invitándole a adentrarse en secreto a esa alcoba, que aunque tan cercana, se le antojaba en otra dimensión.
Eso es, quítatelo todo… suplicó.
La joven se deshizo la trenza y revolvió su negro pelo que cayó en cascada por su espalda. Se fue desvistiendo con presteza; la lencería de encaje cubría sus partes íntimas, mas quedaron al descubierto sus marcadas curvas.
Muchas fueron las veces en las que se imaginó saliendo a la calle y llamando a su puerta para mirar de cerca sus dos ojos, para saborear sus dos labios, morderle las dos ojeras, palpar sus dos cachetes, apretar sus dos senos, abrir sus dos piernas…dos, dos, dos…
Volvió a mirarse el muñón. Una prominente erección amenazaba con hacer saltar la cremallera. El trozo de brazo que aún conservaba se movía arriba y abajo en un acto reflejo.
¡Maldita sea! ¡Dos! ¡Necesito las dos manos! exclamó con rabia soltando los prismáticos para liberar su anhelo…

lunes, 19 de enero de 2015

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA. MEJOR MOSTRAR QUE DECIR

Ejercicio: Narra una conversación en la que los personajes se encuentran en una emergencia. Tienen algo importante que decirse el uno al otro, pero la emergencia los interrumpe, los separa o les dificulta oírse uno al otro.



CONECTADOS

Ana Cristina Salazar Yuste

¿Quién sos? preguntó la joven con la voz quebrada, con la discordancia del querer y temer, a la par, una respuesta. Apretó con fuerza el cuchillo y lo blandió en el aire apuntando hacia el hombre, que acobardado por el ataque, alzó los brazos mostrando sus manos desarmadas. 
Antonio, soy Antonio. De España contestó el señor—. Vamos, tranquilízate, suelta eso trató de apaciguarla. Dio un paso al frente—. Necesitamos cooperar y encontrar respuestas si queremos saber qué está pasando. ¿Y los otros? Richard, Chang, Eugène…
¿Qué otros? ¿Hay otros? No…no puede ser… ¡Acá no hay nadie más, flaco! ¡Nadie! Es el fin ¡El fin! mi familia, mis amigos, se desintegraron por completo, a la vez. Las avenidas son cementerios de autos abandonados, de comercios desiertos, de polvo y ceniza. Los carros de bebé aguardan en las aceras, vacíos. Donde debería de haber transeúntes solo queda despojos de ropa. Yo estaba en casa cuando… 
¿De dónde eres? ¿Es la primera vez que te conectas? la interrumpió haciendo caso omiso a la desesperación de la muchacha. Él ya conocía la historia.
¿Qué me qué? ¿De qué mierda hablás, pelotudo? el llanto se tornó desconcierto
Joder, no puede ser… Antonio se inquietó—. Escúchame. No tenemos mucho tiempo, si nos descubren romperán el vínculo. Tienes que decirme de dónde eres si quieres que llegue hasta ti. Argentina, supongo. Al parecer el incidente se dio en todas partes del mundo, en sincronización la zarandeó por los hombros para obtener una respuesta. El cuchillo cayó al suelo—. ¡Eh! ¿Me escuchas? ¡Necesito que me digas dónde te encuentras!
Buenos Aires le reveló desconfiada
Bien la chica le miró anonadada, confusa—. Verás, por alguna razón que desconocemos nosotros nos libramos de ese jodido desenlace. No estamos solos, hay al menos una media docena de supervivientes repartidos por todo el planeta. Misteriosamente hemos conseguido ponernos en contacto así, en sueños, pero es peligroso, no estamos a salvo. Este es mi sueño, ¿Cómo has entrado en él? Yo no te sintonicé ¿Cómo has logrado conectarte conmigo?
¡No lo sé! ¡No lo sé! ¡No entiendo nada! Sos la primera persona con vida que veo en todo este tiempo ¡Y sos demasiado real para ser un sueño! gritó la chica retomando de nuevo el llanto.
El destello de una luz cegadora se interpuso entre los dos. Caía en cascada acompañada de un ruido ensordecedor que taladraba la mente. Unas figuras espectrales descendían de los rayos, envueltas en una espesa niebla.
¡Maldita sea! ¡Nos han descubierto! vociferó Antonio aterrorizado a sabiendas de lo que acontecía.  Trataba de hacerse oír para advertir a la joven—. ¡Corre! ¡Márchate! ¡Este es mi sueño, no debes estar aquí!
La joven despertó entumecida en el sofá. Su pecho subía y bajaba a un ritmo frenético; un sudor frío humedecía su rostro.
De un salto se puso en pie. Recorrió la sala con la mirada. No había nadie.
¡Antonio! clamó desesperada sin lograr respuesta.

miércoles, 7 de enero de 2015

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA. EL TONO

Ejercicio: Escribe un texto breve a modo de manual de instrucciones para manejar una máquina que no existe pero que significaría el mayor invento de la historia de la humanidad.



POLITICAL CONVERTER

Ana Cristina Salazar Yuste

IMPORTANTE: La transmutación es un proceso complejo y preciso que requiere de alta preparación técnica. Deben seguirse con precaución los pasos establecidos. Púlsense en orden los interruptores que se indican a continuación.
En primer lugar, métase al político* en la cámara cilíndrica.
El botón rojo (ubicado en la esquina superior derecha del panel) sellará herméticamente la cabina. Un escáner verificará, siguiendo el patrón establecido, la identidad del sujeto a transmutar. Hay que tener en cuenta que el artefacto no distingue entre ideologías, por lo que su uso es genérico e imparcial a los partidos.
En la primera fase (botón azul superior), tendrá lugar la rotación. El centrifugado llevará al gobernante a un estado de vahído y aturdimiento que le privará de su facultad para distorsionar la realidad. La desorientación disminuirá sus inclinaciones extremistas.
La segunda fase (palanca lateral), incluye la vaporización y la purga de las sustancias nocivas de las vías respiratorias. El compuesto volátil administrado higienizará el instinto manipulador, el ansia, la supremacía y el egocentrismo, reemplazándolos por una cantidad equitativa de tolerancia, empatía y honestidad, tal como una homeostasis. Perderá entonces la habilidad de embaucar mediante discursos oportunistas; una fuerza intrínseca le instará a cumplir sus promesas.
La tercera fase (interruptor amarillo), consumará la metamorfosis con la proyección de un recopilatorio de imágenes seleccionadas con el objetivo de alterar el subconsciente del individuo. En la visualización se asimilarán conceptos como justicia, democracia e igualdad y se anularán otros como lucro, corrupción, parcialidades y nepotismos.
El resultado final será un político neutro, interactivo, tolerante y humanitario, cooperativo y no competitivo, centrado en el bienestar total de la población y abierto a ideas productivas, capaz de establecer un equilibrio social. El político evolucionado no utilizará los votos para apoderarse del mando, su motivación intrínseca se moverá hacia un estado de libertad y de paz.
Púlsese la clavija central para analizar la derivación. El dispositivo deberá abrirse como señal de que la intervención ha concluido con éxito. 

*La máquina puede servir de igual manera para otros jerarcas que se ajusten al perfil.

jueves, 18 de diciembre de 2014

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA. TÉCNICAS PARA LIBERAR LA INSPIRACIÓN Y MÉTODOS DE REDACCIÓN

Ejercicio: Mire y escribra. Cuenta la historia que conduce a estos personajes hasta esta misma fotografía.


EL PREDICADOR

Ana Cristina Salazar Yuste


Escombros, cenizas, polvo.
Los muros carcomidos por el paso del tiempo y el abandono, que alertan de una inminente desintegración, se camuflan en la penumbra calcinados por las llamas. El suelo está resguardado bajo una alfombra de malas hierbas que se han ido enraizando en el silencio de la soledad. El silbido del viento se cuela por las ventanas empotradas en la pared de la siniestra fachada, en la que reposa abierta la puerta de entrada a las tinieblas.
El hombre de la gabardina entra en la vieja morada con paso sigiloso, como temiendo despertar al pasado que yace encerrado entre aquellas ruinas.
Merodea por la estancia para descartar la presencia de cualquier otro intruso; sus movimientos certeros evidencian que conoce bien el lugar. Se agacha y recoge un fragmento de cristal fundido por el fuego, resquicio de lo que fue una copa.
En sus manos enguantadas sujeta una cámara de fotos que activa y dispara enfocando el objetivo a una pared, donde solo es perceptible su propia sombra en la nada de aquel funesto refugio. El flash ilumina y prende la evocación de una época lejana.

***

Una vieja melodía suena en la gramola. Las cinco mujeres presentes en la ceremonia litúrgica lucen sus mejores galas. Sus estilos son disímiles, así como su estatus social, mas están fraternizadas por una imantación que trasgrede a la mecánica cuántica: la fe.
Sus rostros alegres destellan emoción ante el acontecimiento que esperan con fanatismo. Como estando al borde del precipicio, hay un brillo en sus miradas que denota cierto deje de temor. No hablan entre ellas, nunca lo hacen, pues solo el Predicador tiene acceso a la palabra:
            ¡Que hable quien porte el mensaje de la salvación, y que calle y acate el que a ella se dirija, pues en el silencio y en la fidelidad al Creador se hallan la clave de la redención! Hermanas, la palabra mal empleada es la peor arma de destrucción, ¡dejad que como elegido os guíe hasta la eternidad! ¡Bebed de mi sangre y purificaros con el humo de la benevolencia!—. El timbre de voz del orador es un tenue susurro, lejos de una ordenanza su mensaje suena a promesa. 
Las chicas le escuchan abstraídas, o tal vez hipnotizadas, y se dejan llevar a la liberación. Como las ratas siguiesen al flautista de Hamelín, las creyentes, enmudecidas y cegadas,  se doblegan al dictamen del Predicador.

***
           
            El hombre de la gabardina observa la instantánea y ve en la imagen su propia silueta en la pared carbonizada. Al igual que en el inmueble solo quedan en él los vestigios de un lejano ayer. Donde antaño hubiese un sofista que embaucaba con sus predicaciones de gloria, ahora no hay más que un bastardo que deambula por los escenarios de sus fechorías para regodearse en los recuerdos de su secreto.
Vuelve a disparar la cámara apuntando esta vez hacia un rincón. La polaroid le devuelve un nuevo retrato revelado. 
Y allí están. Las cinco chicas posan para él desde el más allá con sonrisas fantasmales, intactas y engalanadas, alzando con sed de venganza las copas de cianuro y los cigarrillos incendiarios que borrarían para siempre las pruebas de su crimen…