domingo, 3 de agosto de 2014

REVISTA IV GRAN VERBENA EL HIGUERAL



QUE NO SE PIERDA


Que no se pierda la fuerza en la mirada de los ojos guerreros que confiesan, entre parpadeos, mil batallas; la sencillez en el semblante sin retoques, cubierto por el maquillaje polvoriento de otra época, y el arreglo singular en las mejillas del colorete que da la edad: arrugas.
Que no se nos escape entre los dedos la arena del reloj, ni con las prisas que nos va marcando el tiempo se desatiendan los besos y los abrazos, a veces tan poco valorados, ni se evapore el sabor de los pucheros cocidos a fuego lento, aderezados con el amor único de los fogones: los de la abuela, que nunca se apaguen.
Que no esperemos a la hora última en que se desvanezca, para estrechar sus manos añosas y admirar su piel de mujer valiente, de hija, de esposa, de madre, de sabia consejera de la vida, porque así será para todos: el mismo juego, las mismas reglas, el mismo punto final en la partida. Ya a otros perdimos, a todos nos ha pasado, y se nos partió el corazón al verles partir a un cielo impreciso que nos hace creer en un futuro reencuentro, para unos lejano, para otros contiguo.
Ahora es el momento, cuando aún nos pertenece y su presencia en el sillón no es una evocación melancólica. Ahí está,  aguardando paciente a la espera de ser escuchada, de ser lo que se merece: la señora y dueña de su hogar, el agua misma que riega sus macetas, el fino hilo que teje y maneja el croché, el oído sordo que precisa repeticiones, el miedo a perderse para siempre.
Somos hoy renacer de un mañana y mañana seremos ella, la anciana, constituyendo una rama quebradiza del extenso árbol genealógico, perderemos la cabeza y necesitaremos un bastón que sostenga el peso de nuestros pasos lentos y cansados, con el pulso estremecido y la sangre cristalizada. Pretenderemos, entonces, no perdernos en esa vuelta de tuerca. Seremos el pez que se muerde la cola, la ilusión óptica de una rueda giratoria, la paradoja del destino.
Que no, que no quede a la espera encarcelada en un paréntesis, que no sea su presencia un problema, un obstáculo; que no se anegue en lágrimas de soledad y tristeza, que no pierda la ilusión y se convierta en un nido de canas consumiéndose en el lecho del abatimiento.
La voz de la experiencia que no se silencie, el alma noble que no se lastime, el esfuerzo que entregó que sea gratificado.
Que no caiga en el olvido. La sonrisa de la abuela: que no se pierda…

Dedicado a Francisca Mendoza Pavón, mi abuela.

Ana Cristina Salazar Yuste.

martes, 15 de julio de 2014

TE PIENSO

Te pienso y mi mundo se apaga. Es como si soplase sobre una vela y de repente todo quedase a oscuras: el cielo, el universo entero, las ilusiones, las esperanzas.
Te pienso y un pellizco en el corazón conmueve mi alma vacía, llena de ausencia, ausencia de ti. Mi espíritu está congelado en un verano tórrido, derritiéndose ante las llamas abrasadoras de la soledad.
Te pienso y hasta te siento aquí en un suspiro. Mi piel se estremece y me abrazo a mí misma como queriendo abarcar el cariño que guardo intacto para transformarlo en caricias tuyas, dulces y nutritivas, de aceite de oliva y almendras.
Te pienso y tus manos no están en mi cuerpo, ni tu cara en mi almohada, ni tu aliento en mis labios deshidratados, ni tu boca en mi boca reseca con sed de amor.
Te pienso, te invento, como a un ideal, y como tal no existes, mas yo te pienso…

martes, 17 de junio de 2014

LAS MUSAS NO TIENEN DUEÑO



Las musas no tienen dueño.
Las musas, mi musa, es libertina.
Le gusta andar de mano en mano, arrastrándose por el torrente febril de cualquier lírico que le implora, destilando viveza a la mente tiránica que dicta los versos a una pluma sumisa.
Te atrae con sus brazos dulces, te seduce con sus caricias de gloria, te hechiza y te besa con esos labios traicioneros que enmudecen las verdades encubiertas, maquillándolas con elegante carmín rojo.
Se exhibe como un ser alado, de almizcle y rosas, escondiendo bajo sus suaves pétalos las espinas agudas que rasgan al tacto la piel y la hiere en  úlceras sanguinolentas, dolorosas, que escuecen y no cicatrizan, sólo escarchan en pústulas de témpano.
Infiel y traidora, se olvida de tu nombre y deserta. Prostituta que comercia con los orgasmos lésbicos, las orgias metafóricas y la lujuria de las noches de insomnio.
Viene y va, y en el vaivén te devora, en esa ausencia interminable que desuela y que te trae de vuelta la calma a su retorno.
Cuando sin despedirse se aleja, en su vacío de furia te llena, mas te inspira la deidad de hembra déspota, que sin estar se hace patente.
Idea, soplo, ingenio, sugestión, estímulo: poesía…

jueves, 22 de mayo de 2014

ANTONIO JESÚS


Tú, maestro enmascarado de la vida, perito de la valentía, de la serenidad y del cariño. Espejo de la sabiduría que irradia esa imagen que vale más que mil palabras, que cualquier verbo conjugado en el pasado, en el presente, en el futuro, frase filosófica que induce a la reflexión. Lenguaje del amor, pasos de gallardía, carcajadas de bondad, mirada divina. 
Tú, mi niño, mi primo, mi compañero. Alegría en la tristeza, aliento en la cobardía, luz de guía en la cerrazón del abatimiento.  
Fuerza, júbilo, inocencia. 
Tú, Antonio Jesús, clave de unión familiar, ser que nace y crece y se conserva puro, íntegro, cándido, único.
Tú, mi Angelman…

viernes, 9 de mayo de 2014

DESORIENTACIÓN

Cuando te sales de la senda por la que transcurre tu vida, empiezas a sentir que te pierdes a ti mismo.
Cuando te pierdes a ti mismo, el mapa de tu existencia se queda sin coordenadas y sólo tu orientación interior puede ponerte a salvo.
La brújula señala el sur en tu corazón y en la razón la flecha marca el norte.
Eres vagamundo de tu conciencia.
Te ciegas, te desvías por cualquier atajo,  tropiezas con los obstáculos y cada vez es más arduo el esfuerzo de ponerse en pie.
Cae la noche, oscurece. Sientes la tentación de rendirte.
Pides ayuda, tu mirada suplica auxilio. Nadie puede socorrerte. Únicamente en ti está la salida, en el esfuerzo, en el dolor, en la experiencia. Te acompaña la soledad, llevas de una mano la ilusión y de otra la nostalgia.
Nuevos horizontes se abren.
Miras a tu alrededor, te guías por el eco, por la luna, por el sol, por el viento: esperanza.
Andas sin rumbo, pero andas…